Recomendaciones: Mobilisation, Sacrifice et Citoyenneté. Des communautés locales face à la guerre moderne. Angleterre – France, 1900-1918

Aunque la idea de este apartado de la web es mostrar las novedades editoriales, hay libros que por su importancia merecen ser citados. Uno de ellos es el escrito por el profesor de la Warwick University, Pierre Purseigle, Mobilisation, Sacrifice et Citoyenneté. Des communautés locales face à la guerre moderne. Angleterre – France, 1900-1918. Posiblemente, se trate de los mejores historiadores de su generación, o por lo menos en los que se refiere a los war studies.

Es conveniente hacer un retroceso en el tiempo para comprender la importancia de esta investigación. Desde la Caída del Muro de Berlín, la Historia Social, basada principalmente en la lucha de clase, comenzó un periodo de crisis. Fue el momento, la década de los 90, en la que surge la Historia Cultural. La importancia que cobró esta última fue tal que se hizo predominante dentro de la historiografía. Por su lado, la Historia Social sufrió varias “metamorfosis” (para entendernos), debido a que la que procedía de la Escuela de Annales no tenía predicamento para los estudios de los acontecimiento contemporáneos, y el materialismo histórico entraba en crisis.

De un modo muy sintético, pues este apartado pretende exponer breves recomendaciones, la Historia Cultural estudia las representaciones simbólica y discursivas que surgen dentro de una comunidad. Estas serían el resultado de una forma de pensamiento o cultura sociopolítica, que definiría a la sociedad, comunidad urbana o rural, etc. Por su parte, esto lo explicó a la perfección el mejor historiador social que hubo en España, Manuel Pérez Ledesma, la Historia Social comenzó a preocuparse por los procesos sociales a largo plazo, con autores como Tilly, Tarrow, McAdam, Della Porta y otros sociólogos que estudiaron episodios pasados.

En lo que se refiere a los estudios de la guerra, hasta la aparición de historiadores como John Keegan, George L. Mosse o Eric J. Leed, entre otros, el análisis de los elementos más materiales que sociales del acto bélico, tuvieron su protagonismo: batallas, armamento, formación de combate, estrategia militar o la intendencia. Los intelectuales citados, comenzaron a preocuparse por las consecuencias sociales, por el combatiente. Aunque John Keegan puso los cimientos en los años 60, fue con Mosse, Leed, Gibelli y, especialmente, la historiografía francesa, con Audoin-Rozeau o J-J. Becker, cuando comenzó a tener una cierta relevancia hasta convertirse en hegemónica. Se podría decir que dieron comienzo los War Studies o Estudios de la Guerra, como una disciplina distinta de la Historia Militar. En España, no tuvo incidencia hasta la llegada del nuevo milenio, que como ya remarqué en otra ocasión, se debe respetar la denominación de Estudios/Historia de la Guerra y no denominarla Nueva Historia Militar, pues la Historia Militar debe seguir existiendo como tal, porque tiene una metodología distinta, realiza preguntas diferentes y usa otras fuentes. Son dos formas de acercarse a una realidad y ninguna debe superponerse a la otra.

La virtud de la investigación es que condesa a la perfección las dos tendencias historiográficas, la cultural y la social. Los conceptos de nación, ciudadanía o movilización, se entremezclan para dar una completa explicación sobre el proceso de formación de los contingente militares ingleses y francés, en la Primera Guerra Mundial. Asimismo, estudia la experiencia de guerra de los combatientes de ambos ejército, teniendo en cuenta las diferencias culturales entre ambos países. Sin duda, es una de las principales aportaciones a los Estudios de la Guerra y que por el momento, solo se ha publicado en francés. Espero que pronto podamos disfrutar de una versión en inglés y en castellano.

El libro de Purseigle estudia el proceso de nacionalización que sufrieron los soldados de ámbitos urbanos de ambos países. Este es uno de los aspectos en los que se ha centrado la historia cultural. De una forma sencilla, se podría definir -que los especialistas me perdonen la simplicidad de la explicación, pero en este apartado no quiero hacer análisis complejos-, como la incidencia en la sociedad de los discursos nacionales, basados en las representaciones simbólicas empleadas por el poder, o las más “banales” -como las definió Michael Billing- que no se perciben claramente. La bandera, la propaganda, los desfiles, los discursos patrióticos e, incluso, la Historia, fueron las herramientas para impulsar este proceso en los distintos Estados-Nación. En los periodos bélicos de la contemporaneidad, se llevó al extremo esta “nacionalización” de la sociedad. En líneas generales -muy generales-, en las contiendas está en riesgo la “Nación” como ente que engloba el universo de los individuos, no solo al Estado, sino la cultura, las relaciones sociales, la forma de vida y, obviamente, a las personas. Esa “patria” atacada debe ser defendida. Este fue uno de los discursos más empleados por todos los países que estuvieron en guerra durante la primera mitad del siglo XX -se puede extender a toda la contemporaneidad-. El historiador francés realiza un análisis de como afectaron estos discursos en los combatientes para el desarrollo de la movilización y en la experiencia de guerra. Pero lo interesante de su estudio, es que no solo se queda en los aspectos simbólicos, sino que también, entra a analizar la parte social -a través de la perspectiva de la historia local-, que han intervenido en este proceso. De esta forma, encuentra diferencias y similitudes entre los ejemplos propuestos.

Otra de las virtudes del libro es que introduce un concepto que ha sido uno de los ejes en los que se ha movido la historia social en los últimos años: la modernización. No solo atañe a las mejoras tecnológicas, sino a un proceso de largo alcance en el que la sociedad fue alcanzando un concepto político y social que abarcaba un mundo más amplio que el local, que pudo -con matices- caracterizar los siglo XVIII y XIX-. Purseigle se atreve a introducir este concepto y aportar una propuesta. La guerra ayudaría al proceso de modernización social y política, que a su vez, unido a lo que comenté de la nacionalización, serviría para reforzar el Estado-Nación. Es decir, la ciudadanía -que es un concepto que debe aplicarse para las sociedades contemporáneas- adquiere conciencia de si misma, también gracias -o por culpa-, en este caso de la Gran Guerra.

Asimismo, no puedo olvidarme de uno de los factores que más me han fascinado del libro, su estudio local. De este modo, aspectos de la historia cultural, han podido ser aplicados empíricamente a realidades tangibles. Soy un apasionado de la historia local o microhistoria y pienso que en este es uno de esos casos en los que lo local aporta conclusiones globales de gran interés: la participación de la ciudadanía en la política, el funcionamiento de la sociedad civil -otro concepto a tener en cuenta-, las dinámicas internas de las comunidades a favor y en contra de la movilización bélica en la Gran Guerra, entre otros, que espero que el lector de esta web descubra con su lectura.

La idea de este apartado es simplemente, compartir con el público en general, libros que considero que aportan una visión fundamentales para entender nuestro presente e, intentarlo al menos, hacerlo de manera clara y simple. En este caso, la relevancia de este libro me hizo imposible resumirlo más. Espero los interesados en esa gran desconocida, en comparación con la Segunda Guerra Mundial, pues les entre el “gusanillo” por iniciar la lectura de este gran libro.

Título: Mobilisation, Sacrifice et Citoyenneté. Des communautés locales face à la guerre moderne. Angleterre – France, 1900-1918

Autor: Pierre Purseigle

Lugar: París

Editorial: Les Belles Letres

Año: 2013

Páginas: 450

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